El monstruo que se come a las ratas
Las ratas me petrifican, dicen los freudianos que todo es culpa de mi madre. Cuando era niña, y todavía tenía energía, vivía en un pueblo, en una casa de adobe con cuartos enormes y tapancos en donde guardaban los vestidos ancestrales y el maíz. Por supuesto, también con horarios solares; pese a la existencia de la televisión, en cuanto obscurecia, todos se iban directo a dormir, pero yo, una niña de 4 o 5 años, todavía tenía ganas de jugar, así que simulaba ejecutar saltos mortales de cama en cama, subir a casas muy altas en la cima de los roperos y rayar los terrenos conquistados... hasta que mi mamá se hartaba y me prometía que si no me quedaba quieta vendrían las ratas a comerme.
Siempre he tenido una imaginación voluntariosa, así que de inmediato, veía cómo en la ventana se asomaba una rata antropomorfa, que seguro traería consigo a un ejército de estos roedores listos a darme una reprimenda.
Y aprendí la lección, al ver a una de esas cosas dejo de moverme, me congelo, aunque sea en medio de una calle, tal y como me lo ordenaba mi mamá.
Ya es tarde, otro día termino de contarles cómo conocí al monstruo que se come a las ratas.
Siempre he tenido una imaginación voluntariosa, así que de inmediato, veía cómo en la ventana se asomaba una rata antropomorfa, que seguro traería consigo a un ejército de estos roedores listos a darme una reprimenda.
Y aprendí la lección, al ver a una de esas cosas dejo de moverme, me congelo, aunque sea en medio de una calle, tal y como me lo ordenaba mi mamá.
Ya es tarde, otro día termino de contarles cómo conocí al monstruo que se come a las ratas.
Etiquetas: bestiario

3 comentarios:
A las 29/3/08 ,
Ivan Andrade ha dicho...
Hay especialistas que dicen que los miedos nos los inculcan, que no nacemos con ellos. Esto puede ser una muestra de cómo le meten a uno miedos desde pequeño.
Saludos.
A las 9/4/08 ,
Anónimo ha dicho...
Yo tambien le tengo miedo a las ratas. Alguien me dijo que buscara los momentos en mi historia que me hacian temerles y los cambiara, pero no pude. El primero es cuando tenia como cuatro años y bajando las escaleras del edifcio donde vivia, mi mama vio salir una rata en la planta baja y gritó muy fuerte y me apreto muy fuerte la mano y desde entonces cada vez que bajaba yo brincaba los últimos escalones y corria a la salida para no ver a la rata. La segunda fue en casa de mi abuelita, donde tenia en lo alto de un ropero una ardilla disecada que segun yo parecia rata, la ardilla estaba en un pasillo largo camino al baño, cada vez que iva temia que la rataardilla saltara sobre mi. La tercera es la misma casa de mi abuela, donde habia muchas ratas y mi abuela siempre las mataba con veneno y luego nos pedia ayuda para agarrarlas de la cola y meterlas a una bolsa negra, ua vez una de las ratas buscaba agua desesparadamente para reducir el efecto del veneno y terminó muerta ahogada en el retrete... sufri estreñimiento por un mes. La cuarta es cuando en la secundaria lei el cuento de H.P Lovercraft "las ratas en las paredes" en el cual las artas caminaban por las pardes de una vieja casa y depués de seguirlas hast el subuselo los protagonistas encuetran ahi un submundo destruido y comido por miles de ratas. El quinto es una pelicula llmada "El alimento de los dioses", en la cual en un laboratorio hacen experimentos sobre gigantosis con ratas, pero algo sale mal y se escapan y la siudad es invadidad por un ejercito de ratas gigantes que deboran todo a su paso... Creo que hay mas momentos que justifican mi trauma pero con estos es suficiente por ahora... perdon por escribir tanto, pero a estas alta horas de la noche y depues de saber que tembien le temes a las ratas y aunque tu no me conoscas ni yo a ti, me dieron ganas deagarrarte de mi terapeuta personal, independientemente de que lees esto completo o no, gracias....
por cierto, escribes bien
A las 11/4/08 ,
Paula ha dicho...
Querido anónimo: Al leer tu historia me doy cuenta de que tenemos mucho en común, otra de las razones por las que le temo a las ratas es por esa película de la que hablas, en donde el científico, en algún momento, se convierte en una rata antropomorfa que comanda a las otras para devorar a la humanidad. Tú tenías una ardilla , yo veía siempre el armadillo disecado en el jardín de mi abuelo, dicen que son animales bonitos, pero cuando la interperie destroza el caparazón y sólo queda el esqueleto de una cosa entre zarigüella y rata, necesitarías ser Dios para admirar su belleza interna y no ser superficial. En fin, gracias por leerme y por escribir comentarios. Ojalá un día reveles tu nombre.
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