Por supuesto, era domingo
Y salimos a buscar ovnis. Para casi todos los que estábamos en el auto era nuestra primera vez, excepto para mi papá, él ya tenía experiencia cazando alienígenas. Cuenta mi mamá, que mucho antes de que yo naciera, en el pueblo se escucharon rumores de que en Atlacomulco había caído una serpiente con dos cabezas y cuatro lenguas bífidas -supongo que entre más extremidades más asustan -; por supuesto, nadie quiso perderse tal acontecimiento y fueron a pesar del miedo, más que a la bestia, al ridículo. Era la década de los ochenta y las personas todavía creían que había seres sin descubrir. Veinte años después, estábamos en el auto, recorriendo los cerros en busca de una nave espacial de procedencia dudosa.
Etiquetas: bestiario

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