Los diablos de polvo

Soy exhibicionista, pero una vez que mostrar mi cuerpo -especialmente a extraños- ya no sosegó las pasiones de mi ánimo, decidí escribir.

lunes

Me acuso de ser cursi (o última parte de sueño)

Me gusta este monólogo. Al principio estaba un poco angustiada por que no me respondías, ahora lo disfruto. Tu ausencia me da la oportunidad de hacerte como yo quiera. De imaginar lo que me plazca.
Quizá no debo decirlo, pero pienso en ti todo el tiempo - aunque ahora ya no sé si eres tú exactamente, el recuerdo o una versión mejorada- . Por ejemplo, anoche no podía dormir y tú viniste a mi mente. Estábamos casi al final de esos días juntos, era momento de tomar decisiones, de despedirnos y eso nos tenía muy tensos, discutimos toda la tarde, preferiste salir a caminar.
Escuché a Camille mientras empacaba mis cosas… ya no tenías por qué regresar. Quería dormir desde temprano, lo peor que podría pasarme era esperarte toda la noche.Obscureció, estuve muchas canciones viendo a la ventana. Tampoco olvidaría esta ventana, siempre las recuerdo, siempre las mantengo en mi mente para el día en que encuentre una pared que no sea celosa y pueda dibujarlas todas.
En la noche me paré al baño, estaba concentrada en no despertar por completo, en agarrar mi sueño por la cola para que no me fuera a dejar sola con la lucidez. Y ahí estabas, sentado en el escalón de la entrada. No vi bien cómo te acercaste a mí, solo percibía siluetas y sonidos hasta que sujetaste mis manos contra la pared, me arrinconaste mientras me besabas con fuerza. No me dejabas moverme, aunque en realidad no quería hacerlo. Comenzaste a subir mi camisón, a acariciar mis caderas. Sentí tu mano fría, húmeda.
Balbuceabas algo, ¿qué dices?, parecía que estabas maldiciendo o rezando. Pero, ¿qué importaba? Estaba de nuevo envuelta en ti y ahora sí no me dejabas ir.
Por lo que he leído, creo que es avasallador tener hijos, no lo sé de cierto. De hecho, según dos guías espirituales y expertos en interpretar las líneas de mis manos sudadas, jamás tendré hijos; aunque yo todavía pienso que sostener cervezas frías toda la noche pudo haber cambiado el curso y la forma de mis líneas maternales.

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Por supuesto, era domingo

Y salimos a buscar ovnis. Para casi todos los que estábamos en el auto era nuestra primera vez, excepto para mi papá, él ya tenía experiencia cazando alienígenas. Cuenta mi mamá, que mucho antes de que yo naciera, en el pueblo se escucharon rumores de que en Atlacomulco había caído una serpiente con dos cabezas y cuatro lenguas bífidas -supongo que entre más extremidades más asustan -; por supuesto, nadie quiso perderse tal acontecimiento y fueron a pesar del miedo, más que a la bestia, al ridículo. Era la década de los ochenta y las personas todavía creían que había seres sin descubrir. Veinte años después, estábamos en el auto, recorriendo los cerros en busca de una nave espacial de procedencia dudosa.

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domingo

Esta es una de las bestias más temidas. Tiene cien cabezas y cada cabeza tiene cuatro caras con expresiones fijas, cuando cambia de humor sólo se da la vuelta.
adoos